El mito de la Dieta Alcalina

por Natalia Tasso Lahr — en  ,  ,  ,  , 

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La dieta alcalina es una de esas cosas que parecen demasiado buenas como para ser verdad. Sus promotores aseguran que al reemplazar los alimentos formadores de ácidos con alimentos alcalinos podemos mejorar nuestra salud.

¡Incluso que puede ayudar a combatir el cáncer!

En este artículo veremos qué dice la ciencia y el conocimiento del funcionamiento del cuerpo humano al respecto…


Lo primero: ¿Qué es la dieta alcalina?


Es una dieta que se basa en la idea que las comidas que consumimos pueden alterar el pH (valor que mide la acidez o alcalinidad) de nuestro cuerpo.

¿Y cómo es esto supuestamente posible?

Cuando metabolizamos las comidas y extraemos su energía estamos “quemando” esas comidas a baja velocidad. Al “quemarse” dejan un residuo de ceniza, tal como el carbón de un asado.

Esta ceniza puede ser ácida o alcalina (o neutra). Según la teoría que sustenta esta dieta esa ceniza puede alterar el nivel de acidez del cuerpo.

Entonces, si comes alimentos con cenizas ácidas, el cuerpo se torna ácido… Si comes alimentos con cenizas alcalinas el cuerpo se torna alcalino… y las cenizas neutrales no tendrían efecto.

La dieta alcalina se sostiene en la idea que las cenizas ácidas te vuelven vulnerable a las enfermedades, mientras que la ceniza alcalina tendría un efecto protector.

Ciertos grupos de alimentos se consideran ácidos, alcalinos o neutros:

  • Ácidos: Carne, pollo, pavo, pescado, lácteos, huevos, trigo y alcohol
  • Neutros: Grasas naturales, almidón y azúcares
  • Alcalinos: Frutas, frutos secos, legumbres y vegetales

Según quienes proponen la dieta alcalina, la ceniza resultante del metabolismo de las comidas puede afectar directamente la acidez o alcalinidad de nuestro cuerpo


Niveles normales de pH en nuestro cuerpo:


¿Qué es el pH?

Para hablar de la dieta alcalina, es importante entender qué es el pH.

Para explicarlo de manera simple, el pH es la medida de qué tan ácido o alcalino es algo.

El rango del pH va desde 0 a 14:

  • 0 a 7 es ácido
  • 7 es neutro
  • 7 a 14 es alcalino (o base)

Quienes proponen la dieta alcalina sugieren que se utilice como forma de monitoreo la medición del pH urinario mediante cintas reactivas, para asegurar que se mantenga en valores alcalinos (sobre 7).

Sin embargo, hay que entender que no todas las partes de nuestro organismo tienen el mismo pH, por ejemplo:

  • En condiciones normales, el estómago tiene un pH entre 2 y 3,5 (muy ácido).
  • En cambio, la sangre tiene un pH ligeramente alcalino, con un pH que varía entre 7,35 y 7,45.



La comida afecta el pH de la orina pero no el de la sangre


Es fundamental para nuestra salud que el pH de la sangre se mantenga en niveles constantes.

Si el pH varía más allá de los valores normales, el funcionamiento celular puede incluso detenerse, provocando rápidamente la muerte si no es tratado.

Por esta razón el cuerpo humano cuenta con una serie de complejos y poderosos mecanismos que regulan el pH del cuerpo. Esto se conoce como equilibrio ácido base.

Afortunadamente para nosotros, estos mecanismos hacen casi imposible para influencias externas cambiar el pH de la sangre.


Para decirlo simple: la comida no puede cambiar nuestro pH sanguíneo.


Sin embargo, la comida sí puede cambiar el pH de la orina. Esto es debido a que ese es justamente uno de los mecanismos a través de los cuales el cuerpo regula el pH.

Si comes un gran trozo de carne la orina se tornará más ácida mientras el cuerpo remueve el ácido extra del cuerpo. En el proceso el pH sanguíneo se mantiene intacto.

Cuando el pH de la sangre sale de los rangos normales es muy grave, e incluso fatal si no es tratado apropiada y oportunamente.

Sin embargo, esto sólo ocurre en ciertas enfermedades ¡y no tiene nada que ver con las comidas que ingerimos a diario! además, los exámenes de pH en la orina no sirven para determinar el pH sanguíneo


También dicen que las comidas formadoras de ácidos producen osteoporosis ¿Es cierto?


La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una disminución del contenido de calcio en los huesos. Es particularmente común en mujeres postmenopáusicas, y puede aumentar el riesgo de fracturas.

Muchos seguidores de la dieta alcalina creen que para mantener un nivel constante de pH en la sangre, el cuerpo recurre a minerales alcalinos, como el calcio de los huesos, para amortiguar los ácidos de los alimentos que consumimos.

De acuerdo a esta teoría, las dietas formadoras de ácidos causarían una pérdida de densidad de mineral en los huesos.

El problema fundamental de esta teoría, es que se ignora totalmente la función de los riñones. Ellos son una pieza clave para remover los ácidos y regular el pH.

Los riñones producen bicarbonato que neutraliza los ácidos en la sangre, formando dióxido de carbono (que eliminamos a través de la respiración) y agua (que eliminamos a través de la orina)

Los huesos no están relacionados con este proceso

Al revisar los estudios disponibles, ninguno ha encontrado alguna relación entre los ácidos en la dieta y la densidad ósea o riesgo de fractura. Tampoco existe relación entre el pH urinario y la salud de nuestros huesos. (estudios A, B y C)

Incluso es al contrario: hay estudios que indican que las dietas altas en proteínas (consideradas formadoras de ácidos) podrían estar relacionadas con huesos más sanos.

Los estudios no apoyan la teoría de que las dietas formadoras de ácidos son dañinas para nuestros huesos, y las proteínas, que son un nutriente formador de ácidos, parecen incluso presentar un beneficio para ellos.


¿Y qué pasa con el cáncer?


La “acidosis inducida por la dieta” no se correlaciona con cáncer.

A pesar de la evidencia, muchos aún argumentan que las células cancerosas sólo crecen en un ambiente ácido y pueden ser tratadas e incluso eliminadas con una dieta alcalina.

Pero esta teoría es erronea por una serie de motivos.

Primero, tal como ya mencionamos, la comida que ingerimos no puede influenciar el pH sanguíneo

Segundo, las células cancerosas crecen exitosamente en ambientes a diferentes pH, tanto ácidos como alcalinos

Tercero, es cierto que las células tumorales crecen más rápido en ambientes ácidos, pero éste es creado por las mismas células, no por el organismo

Los estudios muestran que no existe absolutamente ninguna relación entre una dieta formadora de ácidos y el cáncer


Conclusión:


La dieta alcalina es saludable. Propone un mayor consumo de frutas y vegetales restringiendo comidas procesadas y chatarra.

Sin embargo, la teoría en que se basa la dieta es falsa, no tiene sustento en el conocimiento de la fisiología humana ni en estudios en humanos.

Nuestra salud no tiene relación con la acidez o alcalinidad de los alimentos habituales.

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