Lactancia Materna

por Natalia Tasso Lahr — en  ,  , 

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El amamantamiento es una experiencia satisfactoria tanto para la madre como para el hijo por el contacto piel con piel que se produce entre ambos, la madre es extraordinariamente sensible durante la lactancia y su mayor preocupación gira en torno a la alimentación y cuidado de su hijo.

La leche materna es especialmente adecuada para las necesidades nutricionales del lactante, con propiedades inmunológicas y anti­inflamatorias que protege contra agentes infecciosos y enfermedades tanto a la madre como al niño.

La lactancia materna es el mejor regalo para comenzar la vida de un niño, hace crecer el amor entre la madre y el hijo, además el contacto con la piel suave y caliente de la madre le da tranquilidad y placer a ambos, es el mejor método de alimentación de los lactantes, por razones tanto económicas, como higiénicas y afectivas.

La leche materna es de bajo costo, contiene proteínas que favorecen la respuesta inmunitaria y elementos que fomentan la respuesta del cerebro, además la lactancia natural refuerza los lazos afectivos de la familia, reduce el costo de consultas médicas y de medicamentos, exámenes y hospitalizaciones del niño.

Recomendaciones

La Organización Mundial de la Salud OMS y la UNICEF recomiendan que todos los niños reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y que continúen con lactancia materna junto a una alimentación complementaria segura, adecuada desde el punto de vista nutritivo y apropiada para la edad, a partir del sexto mes.

Producción de leche materna

La leche materna se produce como resultado de la acción conjunta de hormonas y reflejos los cuales pueden ser inhibidos por diversas situaciones emocionales de la madre.

Cada vez que el niño succiona, estimula las terminaciones nerviosas del pezón y la areola; estos llevan mensajes a la hipófisis de la madre, que responde produciendo una hormona llamada prolactina; ésta va por la sangre hasta el alvéolo mamario y hace producir la leche. Las terminaciones nerviosas estimuladas mediante la succión del pezón y la areola llevan también un mensaje al cerebro de la madre; donde se produce otra hormona llamada oxitocina; ésta, al igual que la prolactina, va por la sangre hasta los pechos y actúa, produciendo contracción de las células musculares que rodean los alvéolos, impulsando así la salida de la leche a través de los conductos galactóforos hasta el pezón. Este reflejo de la oxitocina, no depende sólo de la succión del pezón, sino también de las emociones y sentimientos de la madre.

Beneficios lactancia materna

Para el bebé:

Ningún alimento es mejor que la leche materna en cuanto a calidad, consistencia, temperatura, composición y equilibrio de sus nutrientes.

La leche materna proporciona todos los nutrientes, vitaminas y minerales que un bebé necesita para el crecimiento durante los primeros seis meses de vida; el bebé no necesita ingerir ningún otro líquido o alimento. Además, la leche materna lleva los anticuerpos de la madre, que ayudan a combatir las enfermedades.

Los niños alimentados hasta los 6 meses sólo con leche materna, tienen un desarrollo y crecimiento normales. Después de esa edad continúan creciendo bien si se inicia la alimentación complementaria manteniéndose la leche materna como único aporte lácteo hasta los 12 meses.

La leche materna contiene enzimas que facilitan su digestión, es de muy fácil absorción, aprovechándose al máximo todos sus nutrientes, sin producir estreñimiento ni sobrecarga renal.

Los bebés que son amamantados exclusivamente durante seis meses experimentan menos morbilidad por infecciones gastrointestinales que aquellos que están parcialmente amamantados a partir de tres o cuatro meses.

La lactancia materna exclusiva durante al menos 3 meses se asocia con una menor incidencia y severidad de la diarrea, otitis media e infección respiratoria.

La lactancia materna exclusiva durante al menos 4 meses se asocia con una menor incidencia de enfermedades alérgicas (asma, dermatitis atópica) durante los primeros 2 a 3 años de vida en recién nacidos en riesgo (lactantes con al menos un familiar de primer grado de presentación en relación con la alergia).

La lactancia materna también se asocia con una menor incidencia de la obesidad en la infancia y la adolescencia, así como con una presión arterial y colesterol bajos en edad adulta.

El riesgo de infección aguda del oído también llamada otitis media aguda, es 100 por ciento mayor entre los lactantes alimentados exclusivamente con fórmula que en los que reciben lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses.

Para la madre:

Retracción del útero: por el estímulo de succión inmediatamente después del parto, la oxitocina producida, además de estar destinada a la eyección de la leche, actúa simultáneamente sobre el útero, contrayéndolo para evitar el sangrado y reducirlo a su tamaño previo. La oxitocina sigue actuando sobre el útero mientras la madre amamanta, produciendo también una recuperación a largo plazo.

Recuperación del peso: una lactancia adecuada permite que la mayoría de las madres pierdan progresiva y lentamente el excedente de peso que tienen de reserva precisamente para enfrentar la lactancia. Las hormonas de la lactancia (prolactina) hacen que la mujer que amamanta tenga un aspecto físico más bello, vital y armónico.

Recuperación de los pechos: la estimulación y el vaciamiento frecuente de los pechos, evita la congestión de ellos y reduce los depósitos de grasa acumulados para la lactancia, ayudando con ello a mantener la elasticidad y firmeza de sus estructuras.

La lactancia cumple un importante rol en la prevención del cáncer de mama y ovario, reduciendo el riesgo de estas enfermedades.

Ahora que conocen sus infinitos beneficios no duden en dar lactancia materna, es la mejor opción para el lactante y la madre!

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